El VIII Centenario
de Santa María La Mayor
1226 - 2026
El punto de partida para la celebración de este VIII Centenario se sitúa sobre la existencia de un documento del año 1226 por acuerdo entre el Comendador mayor de la Orden de San Juan en Castilla y León y del Arzobispo de Toledo Fray Rodrigo Ximenez de Rada que decretaba lo siguiente:
“…que las iglesias de la Orden de San Juan tuvieran cerradas sus puertas al tiempo del rezo de las horas canónicas; que no bautizaran, ni casaren en aquellas iglesias, exceptuando la iglesia de Alcázar la que ha de ser desde ahora parroquia…”
No obstante, en el templo actual pueden observarse restos de distintas civilizaciones que han pasado por esta ubicación fijando su lugar de culto en esta ubicación parroquial.
Fue la civilización romana quien elevó un templo dedicado a Hércules, más tarde fueron los visigodos, convirtiéndolo en un templo ya cristiano, y después fueron los árabes quienes erigieron una mezquita.
Tras la reconquista de Alcázar de San Juan en el siglo Xll por las tropas castellanas del rey Alfonso Vlll –quien cedió estas tierras a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén- fue cuando la mezquita se reconvirtió en un templo cristiano dedicándolo a la Virgen María, en su advocación de la Asunción, y alzan un templo de estilo románico.
Más tarde, y asentados en este estilo románico, por mandato del comendador mayor de la Orden de San Juan en Castilla, el Arzobispo de Toledo Fray Rodrigo Ximénez de Rada, es cuando se declara a este templo como parroquia en el año 1226, coincidiendo con el año de inicio de las obras de construcción de la Catedral primada de Toledo.
En el siglo XIII el propio rey Alfonso X el Sabio, en sus famosas Cantigas dedica la número 246 a una mujer de Alcázar a quien la Virgen le hace un milagro y en la que se hace referencia a la Iglesia de Santa María de Alcázar.
En el siglo XVI, y a petición de los grandes Priores de la Orden de San Juan, este templo fue declarado Colegiata, y fue aprobada por el Papa Pablo lll en el año 1537, dándole el privilegio de ser colegiata, instalándose un cabildo de canónigos denominado de San Pedro y San Pablo. Tanto el cabildo como el priorato eran elegidos por la Orden de San Juan y debían tener la ratificación por el Arzobispado de Toledo.
Dos importantes documentos del siglo XVIII aluden a la parroquia de Santa María de Alcázar de San Juan, uno de ellos de origen eclesiástico que es el Diccionario del Cardenal Lorenzana y otro civil que son las descripciones topográficas de don Tomás López, geógrafo de Carlos III.
Con el crecimiento de la población de la villa de Alcázar de San Juan, fue necesario agrandar el Templo Parroquial, respetando la capilla gótica y utilizando columnas y piedras de la primitiva iglesia románica que se construye a finales del siglo XV y comienzos del XVI quedando como hoy vemos el Templo a excepción de la torre que se demolió por su mal estado y que según declaración de alarifes ya venía siendo crónico en el año 1632.
En ese año, se edificó otra torre que se hundió en 1844 y desde entonces y por acuerdo de la Orden de San Juan, las campanas de la Parroquia de Santa María La Mayor voltean en el edificio del Torreón de D. Juan de Austria.
Hoy vemos un Templo parroquial de estilo románico que aglutina en su arquitectura cimentaciones romanas, columnas visigodas, yeserías mudéjares, planta románica, capillas góticas y renacentistas, retablos barrocos y el camarín de la Virgen del Rosario rococó de 1742, lugar donde se venera la imagen de la patrona y alcaldesa perpetua de Alcázar de San Juan, la Santísima Virgen del Rosario Coronada.
Los muros son de mampostería cosidos por hiladas de ladrillo, mientras que los contrafuertes son de sillería, que van contrarrestando los esfuerzos de los arcos fajones típicos castellanos.
En el interior, el Templo parroquial tiene tres naves de planta basilical, la central más ancha con bóveda de cañón con lunetos y las laterales con bóveda de aristas. La separación entre la nave central y las laterales se realiza por arcos de medio punto, descansando sobre pilares de piedra de sección rectangular, excepto los cuatro primeros en los que aparecen antiguas columnas románicas.
La nave central la preside el retablo principal del año 1693, dato que aparece inscrito como fecha de finalización de la construcción del mismo, y en el que existen varias pinturas fechadas desde los siglos XV al XVlll, donde hay pinturas flamencas y barrocas, de Guzmán de Vicente, Fray Juan Sánchez Cotán y de Miguel Barroso.
El Templo Parroquial tiene cuatro puertas de entrada, en la fachada sur está la puerta del Sol del siglo XVl con bonitos detalles recientemente restaurada donde se puede apreciar el anagrama de María esculpido en piedra sobre el arco de la puerta y la cruz de San Juan también esculpida en piedra y sostenida por ángeles se superpone a las piedras del antiguo arco románico y en esta misma fachada sur encontramos el portón de procesiones. En la fachada norte localizamos otras dos puertas, la de la umbría del siglo XVl y la del Perdón del siglo XVll, esta última puerta se creó para los años jubilares del Santísimo Rosario.
En el año 1883 la parroquia de Santa María favorece la llegada de la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y les cede su hospital para que allí residan y comiencen su labor asistencial; era párroco don José María Aliaga del Ramo. En el año 1914 se funda una casa con colegio para las Religiosas de la Sagrada Familia; siendo párroco don Daniel Martín de Almagro. Y en octubre de 1996 se bendice en Alcázar de San Juan la comunidad de las Hermanas de la Cruz; era párroco don Vicente Manzaneque Olivares.
Ya en el siglo XX y con la persecución religiosa se destruyeron imágenes como la de la Virgen del Rosario, la de San Pedro y del Cristo Yacente entre otras muchas.
A finales de los años 60 se adapta el altar mayor a las exigencias de los nuevos ritos de la celebración del ordinario de la Misa, retirando la mesa del retablo y ampliando el presbiterio con la supresión de los altares laterales, y la retirada del púlpito y del tornavoz en su parte superior y que favorece la transmisión del sonido.
Esta Parroquia conserva integro su archivo parroquial con toda su documentación desde el siglo XV hasta la actualidad, entre sus muchos documentos podemos destacar el acta de bautismo de un Miguel de Cervantes Saavedra del 9 de noviembre de 1558, cuya pila de bautismo se conserva en este templo Parroquial.
Diversos aspectos históricos han jalonado la evangelización a los fieles, unido a la celebración para la administración sacramental, y que han tenido también su repercusión en el edificio del Templo, manteniendo el vigor en cuanto a la pertenencia a los signos visibles de la Fe, que han permitido a los creyentes obtener un acompañamiento espiritual y una vivencia para la obtención de los carismas y valores católicos que conducen hacia la plenitud de los tiempos.